Desgraciadamente, no existe cura para la enfermedad reumática (a excepción de la artritis infecciosa, que se puede curar con antibióticos si se diagnostica o se detecta a tiempo). El objetivo del tratamiento consiste a menudo en reducir el dolor y la inflamación, y en garantizar que la articulación funcione correctamente. Cada plan terapéutico diseñado por el médico debe estar específicamente adaptado al tipo de enfermedad reumática del paciente, así como a su gravedad. Los planes terapéuticos suelen incluir tanto estrategias a corto plazo como estrategias a largo plazo, entre las que se incluyen las siguientes:

Alivio a corto plazo

* Medicamentos – los medicamentos a corto plazo contra el dolor o la inflamación pueden incluir analgésicos como el paracetamol, la aspirina, el advil u otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

* Inmovilización articular – la utilización de una tablilla (férula) o aparato ortopédico puede contribuir al descanso de la articulación y protegerla de daños mayores. Los bastones, las muletas, las andaderas o los aparatos de apoyo con asideras muy largas o muy anchas pueden ayudarle a eliminar estrés en algunas articulaciones.

* Masajes – el golpeteo suave o el amasamiento de los músculos doloridos pueden incrementar el flujo de la sangre y dar calor al músculo.

* Estimulación eléctrica transcutánea de los nervios – con la utilización de un pequeño aparato que emite suaves impulsos eléctricos a las terminaciones nerviosas que están bajo la piel en la zona de la articulación dolorida se puede aliviar temporalmente el dolor. El TENS bloquea los mensajes de dolor para que no lleguen al cerebro, con lo que se modifica la percepción del dolor.

Alivio a largo plazo

* Medicamentos – existen varios tipos de medicamentos que se pueden utilizar a largo plazo para reducir el dolor y los síntomas; algunos de ellos son los siguientes:

o Antinflamatorios no esteroideos – estos medicamentos, como la aspirina o el ibuprofeno, ayudan a disminuir el dolor y la inflamación.

o Medicamentos que modifican la enfermedad reumática – estos medicamentos, que deben ser recetados por un médico, pueden interferir en el curso de la enfermedad haciendo que progresen más lentamente e influyendo o corrigiendo las anomalías del sistema inmunológico relacionadas con la enfermedad. Algunos ejemplos de este tipo de medicamentos son el metotrexato, la hidrocloroquina, la penicilamina y las sales de oro.

* Ejercicio – ciertos ejercicios, como nadar, pasear, la gimnasia aeróbica suave y ejercicios de rango de movimiento amplio pueden contribuir a aliviar el dolor y la rigidez de las articulaciones. Los estiramientos pueden ayudar a mantener flexibles las articulaciones.

* Cirugía – en casos graves de enfermedad reumática, la cirugía puede ser necesaria para reparar o sustituir una articulación. Existen dos clases principales de cirugía para la artritis y otras enfermedades reumáticas:

o Cirugía de reparación – las operaciones para reparar una articulación dañada pueden consistir en eliminar los residuos depositados en la articulación, fusionar los huesos o corregir una deformidad de los huesos.

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ARTRITIS

Diciembre 21, 2007

Artritis
Inflamación articular o inflamación de las articulaciones
Es una inflamación de una o más articulaciones que provoca dolor, hinchazón, rigidez y movimiento limitado. Existen más de 100 tipos diferentes de artritis.

Causas, incidencia y factores de riesgo
La artritis involucra la degradación del cartílago, el cual normalmente protege la articulación, permitiendo el movimiento suave. El cartílago también absorbe el golpe cuando se ejerce presión sobre la articulación, como sucede cuando la persona camina. Sin la cantidad usual de cartílago, los huesos se rozan, causando dolor, hinchazón (inflamación) y rigidez.

La inflamación de la articulación se puede presentar por diversas razones, incluyendo:

* Fractura ósea
* Infección (generalmente causada por bacterias o virus)
* Una enfermedad autoinmunitaria, que se presenta cuando el cuerpo se ataca a sí mismo porque el sistema inmunitario cree que una parte de éste es extraña.
* “Desgaste y deterioro” general de las articulaciones.

A menudo, la inflamación desaparece después de que la lesión ha sanado, se ha tratado la enfermedad o después de que la infección ha sido eliminada.

Con algunas lesiones y enfermedades, la inflamación no desaparece o la destrucción produce dolor y deformidad prolongados, lo que se considera artritis crónica. La osteoartritis es la variedad más común y es probable que ocurra con más frecuencia a medida que la persona envejece. Se puede sentir en cualquier articulación, pero se da con más frecuencia en las caderas, las rodillas y los dedos de las manos. Los factores de riesgo para la osteoartritis son:

* Tener sobrepeso
* Haberse lesionado previamente la articulación afectada
* Utilizar la articulación afectada en una acción repetitiva que ponga tensión en la misma (los beisbolistas, los bailarines de ballet y los trabajadores de la construcción están todos en riesgo)

La artritis puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier edad. Alrededor de 37 millones de personas en los Estados Unidos tienen algún tipo de artritis, es decir casi 1 de cada 7 personas.

Otros tipos o causas de artritis son, entre otros:

* Artritis reumatoidea (en adultos)
* Artritis reumatoidea juvenil (en niños)
* Lupus eritematoso sistémico (LES)
* Gota
* Esclerodermia
* Artritis psoriásica
* Espondilitis anquilosante
* Síndrome de Reiter (artritis reactiva)
* Enfermedad de Still del adulto
* Artritis viral
* Artritis gonocócica
* Otras infecciones bacterianas (artritis bacteriana no gonocócica)
* Enfermedad de Lyme-terciaria (el estado tardío)
* Artritis tuberculosa
* Infecciones micóticas como la blastomicosis

Síntomas
Los pacientes con artritis pueden sufrir de los siguientes síntomas:

* Dolor articular
* Inflamación articular
* Rigidez especialmente en la mañana
* Calor alrededor de una articulación
* Enrojecimiento de la piel alrededor de una articulación
* Disminución de la capacidad para mover la articulación

Signos y exámenes
Primero, el médico elaborará una historia clínica detallada para ver si la artritis u otro problema musculoesquelético es la probable causa de los síntomas. Luego, un examen físico completo puede mostrar una acumulación de líquido alrededor de la articulación (llamada “derrame”). La articulación puede mostrar sensibilidad al ser presionada suavemente y puede presentar calor y enrojecimiento, lo que es más típico en artritis infecciosa y artritis autoinmunitaria. Puede ser doloroso o difícil rotar la articulación en algunas direcciones, lo que se conoce como “rango de movimiento limitado”.

En ciertas formas autoinmunitarias de artritis, las articulaciones pueden deformarse si no se trata la enfermedad; dichas deformidades son los distintivos de la artritis reumatoidea severa que no se ha tratado. Las pruebas varían de acuerdo con la causa que se sospeche y a menudo abarcan exámenes de sangre y radiografías de las articulaciones. Para verificar la presencia de infección y otras causas de artritis (como gota causada por cristales), se extrae líquido de la articulación con una aguja y se examina bajo el microscopio. Para mayor información, ver los tipos específicos de artritis.

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